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Metodologías activas y colaborativas para el EEES
M. Paz Prendes Espinosa, Isabel Solano Fernández y Linda Castañeda Quintero
Metodología colaborativa

El trabajo en grupo no es siempre colaborativo, aunque el trabajo colaborativo es siempre trabajo grupal. Las diferencias entre uno y otro han sido revisadas por autores diversos (Serrano y González, 1996; Prendes, 2000 y 2003; Johnson et al 2006;), destacando que en el trabajo en grupo no existe la interdependencia positiva entre sus miembros que sí existe en el aprendizaje colaborativo, así como la responsabilidad del aprendizaje que en el trabajo en grupo es individual y en el trabajo colaborativo que es compartida, entre otros factores. Asimismo, se establece una distinción entre el aprendizaje cooperativo y colaborativo, en la que no vamos a entrar; aún así, recogemos la diferenciación que indicó Prendes al respecto: “la colaboración sería un escalón superior a la cooperación en cuanto a la interdependencia que se establece entre los participantes y en cuanto al modo de desarrollar la tarea” (2003: 110).

A partir del análisis de los componentes del aprendizaje cooperativo (interdependencia positiva, valoración individual, promover la interacción, habilidades sociales y trabajo en grupo), Johnson at al. apuntaron que el profesor puede planificar situaciones de enseñanza-aprendizaje orientadas a la cooperación formal, o bien pueden existir procesos de cooperación de informal entre sus miembros o grupos de base cooperativos.

Adams y Hamm (1996) señalaron algunos de los beneficios del aprendizaje cooperativo que pueden resumirse en los siguientes puntos:

1.    Motiva a los estudiantes
2.    Aumenta el rendimiento académico y la capacidad de retención
3.    Ayuda en la generación creativa de nuevas ideas
4.    Aumenta el respeto por la diversidad
5.    Promueve habilidades de lectura y la comunicación oral y escrita
6.    Ayuda a desarrollar habilidades sociales y puramente laborales
7.    Mejora la eficiencia del profesor

Uno de los procesos de colaboración que más auge está teniendo actualmente es la tutoría o los procesos de enseñanza entre iguales, que utilizan como estrategias para su desarrollo el cuestionario guiado recíproco entre iguales (RPQ), los debates académicos estructurados (SAC), la clase puzzle, el método del sindicato y los equipos de aprendizaje, todas ellas basadas en la metodología colaborativa que estamos analizando (Bohlmeyer & Burke, 1987). La enseñanza (y tutoría) entre iguales es un método muy potente de enseñanza que está infrautilizado, aunque es altamente efectivo para alcanzar un amplio número de metas, diferentes contenidos y para estudiantes de diferentes niveles y personalidades adaptándose fácilmente a clases numerosas. Los beneficios de este tipo de estrategias son tanto para los tutorizados como para los tutores, ya que por un lado los tutorizados interaccionan simétricamente con sus tutores y la explicación suele estar más adaptada a su nivel, y por otro lado, el alumno-tutor mejora sus habilidades sociales y sus actitudes para estudiar, y quizás lo más importante es que involucra un pensamiento activo sobre los materiales, un análisis y selección de las ideas principales y el procesado de conceptos integrándolos en sus propios pensamientos y palabras (Bohlmeyer & Burke, 1997).

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